PROTOCOLOS FAMILIARES, ACIERTOS Y VACÍOS

Siendo un instrumento muy relevante observo con preocupación el formato y estructura que con frecuencia se les recomienda a las familias. 

El Protocolo NO es un conjunto de buenas intenciones ni menos un documento académico. Lo cierto es que debe representar la “Carta Magna Familiar” para los negocios y el desarrollo de ella en el mismo. Es la “Constitución Familiar”, sobre la cual se funda el Consejo de Familia.

Lo primero a considerar es que debiera exceder las materias contenidas en los llamados pactos de accionistas en aquellas sociedades de mero interés de capital. Se recomienda tan amplio como cada familia se llegue a sentir literalmente cómoda teniendo como propósito hacer perdurar su obra empresarial. Me gusta definirlos como una póliza de auto aseguramiento.

Lo segundo, el sentido de oportunidad. Las familias suelen esperar hasta que se haya producido  un ambiente propicio. Convengamos que ello es de alta subjetividad y constituye un error especialmente cuando ya se han establecido fuertes diferencias entre sus miembros. Los Protocolos  por lo general se deben iniciar tanto preventiva como curativamente.

La tercera consideración es que son dinámicos en función de los cambios en composición de la familia y de la evolución del patrimonio y su diversificación. Obvio, si cambian los dos marcos de referencia; más, es error recurrente. 

Existen muchísimos ejemplos de protocolos inviables, partiendo por referirme a aquellos que solo se firman en señal de acuerdo pero que nunca llegan a implementarse, y, por consecuencia, no se vive la experiencia de su funcionamiento. También son inviables aquellos que se improvisan con “tal de decir que tenemos un protocolo”. Los que no incluyen todos los aspectos patrimoniales y sus variadas situaciones que sean ejemplificadas con criterios a seguir son los más catastróficos debido a que nacen desde supuestos teóricos o incompletos, no fundados en la real posición financiera ni económica ni productiva. Los que son escritos desde la emocionalidad, los rígidos y aquellos que no consideran el contexto cierran esta enumeración; parecen inverosímiles, pero es real. 

Quienes tenemos responsabilidad en el diseño de Protocolos siempre deberemos aconsejar a cada familia realizando benchmarks respecto de experiencias previas, así como también que sean actualizados anualmente.

Finalmente recomiendo que protocolo y rol de mercado de la empresa estén indisociablemente vinculados, de tal manera de fusionar en un solo espíritu el de la familia con el de la empresa.

Existen dilemas no resueltos: el desinterés de las nuevas generaciones y los contra-organizacionales, materias que abordaremos en otras columnas.  

 

Jorge A. Yunis J.
Fundador EQUITY Chile y EQUITYSBC USA
Director de Empresas Familiares Latinoamericanas
Member of National Association of Corporate Directors – Washington
Senior Fellow & Mentor Family Firm Institute – Boston
Member of Strategic Management Society – Chicago
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