Aún no ha llegado la reactivación económica y cada día vemos a más empresarios frustrados. O sea la antítesis de ser emprendedor y dueños de su propio destino.
El examen acucioso de la dinámica implícita en esta situación prevé que la secesión trae una inercia de tal magnitud que antes del 2002 el entorno no colaborara con los esfuerzos empresariales. A ello habrá que agregar las pésimas proyecciones para América Latina. Por lo tanto quienes se mantengan con una conducta atenta a las expectativas verán en serio peligro su estabilidad, ya que esa apuesta de negocio estará esencialmente basada en el empuje de la macroeconomía.
Particular inquietud despiertan las compañías de propiedad familiar de tamaño medio y grande (ventas anuales superiores a $3.000 millones), pues los énfasis de sus decisiones contienen serios errores.
La falla principal radica en que rehuyen someterse a un scanner en profundidad; es decir, cuestionarse que propuestas distintas a las ya practicadas son posibles para ganarle a los tiempos duros.
Al respecto son destacables los siguientes comportamientos peligrosos:
Desconocimiento de las estructuras de los mercados en los que compiten.
Focalizan sus tareas en el acontecer diario, con tendencia habitual a adoptar decisiones de urgencia.
No han identificado las variables críticas de éxito o fracaso que son determinantes de su destino.
Sus apreciaciones son subjetivas para medir las rivalidades con sus competidores. En que planos y con que intensidad luchan por mantenerse vigentes en sus propios mercados? Continuarán siendo mercados atractivos?
No tienen internalizada la necesidad de levantar barreras a fin de impedir que lleguen a la arena nuevos competidores
Escaso desarrollo tecnológico han incorporado. Se sabe que mejoran la productividad, pero lo relevante es que agregan valor a la oferta hacia sus clientes.
En crisis, se configuran con toda claridad las consecuencias de administraciones paternalistas y cerradas a las experiencias de terceros. Es la peor de las "siete trampas" en que caen las empresas familiares; recordemos que en griego "crisis" significa "cambio".
Los conflictos familiares se han agudizado a propósito de conductas empresariales reactivas.
Tan sólo el 1% esta incursionando en comercio electrónico, entonces cual puede suponerse que será el incremento del riesgo de fracaso?
La mayoría se desempeña solo en el mercado nacional, donde por su diminuto tamaño el stress competitivo es salvaje. Muchos pelean por el mismo "pastelito". Entonces cabe plantearse cambios empresariales más radicales, de carácter estratégico.
El futuro se construye. Cierto que es un proceso complejo, pero por ningún motivo hay que esperar que llegue desde las autoridades o porque simplemente se da un ambiente general propicio. |